viernes, 10 de junio de 2016

Cuando desees NO pillar el último tren…



No podré poner muchas fotos porque me había quedado sin batería de móvil y sin la luz del flash de la camera quedaba todo negro. No pondré fotos pero me quedo con la cabeza llena de imágenes, olores y sentimientos.



La única fuente de luz que tenía era mi reloj GPS, cual y no sé por qué misterio se quedó en mi muñeca duchándose conmigo tras haber hecho el entreno matinal de unos 15Km de Castelldefels a la playa de Garraf. La idea que tenía en aquella mañana era llevar Ivet, una jovencita corredora ilusionada corriendo hasta Sitges y tomarse allí el bañito recuperador, pero debido al calor que se hacía a las 8 de la mañana ya, después de la segunda pendiente sin sombra, decidí cambiar el destino de la excursión matinal, que se quedara para Ivet (eso espero) como un recuerdo para siempre.

El día iba pasando con todas sus tareas hasta la tarde cuando llego otra amiga, Ale. Con ella habíamos quedado para hacer una escapada a la Costa Brava pero viendo el poco tiempo que teníamos y comparando el disfrute con el gasto de gasolina que suponía un tal viaje, optamos por irnos a Sitges y de allí pensé en dejarle seguir el GR92 y enseñarle la Ermita de la Trinitat, para mí una lugar de los más mágicos de la zona. Esta Ermita con todo su esplendor blanco destaca por su sencillez y modernismo. Localizada entre el peaje del Túnel de Sitges, de una cementera, de las carreteras de las costas, sobresale en su rincón como un oasis, donde todo inspira a paz y amor. Cuantas veces estuve allí, deseando abrazarme con alguien en un silencio hecho de horizonte encantador donde el mar desprende un azul marino tranquilizador que se junta ante la vista con el verde vertical de una naturaleza sorprendentemente húmeda.

Después de tantas exclamaciones y fotos y risas, bajamos la dos encantadas otra vez por “corrioles” y pistas al mundo cosmopolita de Sitges, donde nos tomamos algo en la playa del Terramar antes de ponernos a caminar hasta el centro neurálgico del lado playero de esta pequeña ciudad turística y única. Ale tenia dolores de cabeza y tenía que volver a Barcelona, yo por mi parte tenía ganas de más, y de cierta manera, como en muchas ocasiones últimamente, quedarme sola y observar el rumbo humano con sus pasos, sus miradas, sus voces e imaginarme quien era de donde y como. De repente me acorde que tenía que volver con el tren y que podría ser oportuno mirarme en internet los horarios para coger el último viaje a Castelldefels. Me quedaban 10 minutos y aún no había pagado mi cena. Me relaje. No podía ahora interrumpir mi paz interior, por una vez que estaba sin niños y sin compromisos. Pedí la cuenta, la pague, de camino me encontré a Tito y ya le comentaba que estaba dispuesta a irme por el monte a casa. Él se lo tomaba como una especie de broma mía. Yo ya lo había asimilado, y más que esto, era mi oportunidad de vivir algo insólito, una experiencia íntima, recorriendo un camino que me conocía de memoria.

Cuando llegue a la estación de tren con toda tranquilidad, sabía que solo había ido allí para comprobar que no había más manera de volver a casa que utilizando mis propios remedios, a saber mis piernas y mis pies calzados de chanclas. Me sentia animada y feliz por haberme perdido el tren!!!!

Mientras comprobaba que la batería del móvil estaba llegando a su nivel más bajo, me planteaba en detalle los caminos que cogería y miraba hacia el cielo. Sabía que a ratos no tendría mucha visión. Pensaba en mis amigos Marcos Bajo y Minerva que andan por la vida con poco o ninguna visión. En algunos tramos, con el olfato bien alerto, andaba con los ojos cerrados. Olía a verano, a tierra pura. Cuando abría los ojos veía la silueta de las montañas y me sentía pequeña y grande a la vez, paso tras paso, a veces corriendo. Lo que llegue a reír y sonreír allí arriba. La situación me parecía absurda como mágica a la vez. No tenía frontal, iba sin agua, barritas, en chanclas y disfrutaba la mayor parte. En algunos tramos oscuros pensaba ver jabalís allí esperándome. De jabalís solo me encontré uno y se asustó el más que yo. Pensaba en gente que tenía que huir de sus casas en plena jungla y sabía que lo mío era de risa. 

Al final conseguí llegar a casa, después de casi 4 horas que se pasaron volando. Un tiempo mágico, una naturaleza espectacular y hospitalaria, él sentirse animal,  el destino detrás de cada curva, el eco de una voz, el recuerdo de esta voz y su temblor en las palabras, el recuerdo de un beso y de las vibraciones de dos cuerpos pegados en la noche, un sentimiento de felicidad, euforia llena de ilusión, algo de miedo en un rincón del alma pero una gran promesa al mundo secreto que iba siguiendo mis pasos en aquella noche… 

Al final el sol se levanto y yo con el. Igual solo me quedare con el recuerdo y una canción que tenia en la cabeza durante el viaje:

Rastaman vibration,
Live if you want to live

If you get down and you quarrel everyday,
You're saying prayers to the devils, I say.
Why not help one another on the way?
Make it much easier. (Just a little bit easier)

Say you just can't live that negative way,
If you know what I mean;
Make way for the positive day,
'Cause it's news (new day) - news and days -
New time (new time), and if it's a new feelin' (new feelin'), yeah! -
Said it's a new sign (new sign):
Oh, what a new day!

miércoles, 20 de mayo de 2015

DJANINA versión 4.2. @ TRENCACIMS PAÜLS 2015: El TRAIL en estado puro, 50Km +4000m

Hacía mucho tiempo que no escribía en este blog, que se quedó allí con todas sus ilusiones envejecidas, sus desilusiones discretas, sus fotos sonriendo a la vida. Últimamente me encontraba en búsqueda de... no se bien que... horizontales verticales, miradas profundas, sentidos con sentido, igual en búsqueda de mí, una nueva Djanina, o mejor dicho una Djanina 4.2. Muchos pasos que iba haciendo me tiraban con mis pensamientos hacia atrás,  la sonrisa lucia en momentos escasos como una mala fachada que se deshacía en la penumbra, el cuerpo amanecía cada vez más cansado, dolorido y pesado, el cabello se dejaba cada día mas invadir de un gris inquieto, la poco energía positiva que sobraba era para los demás.

A pesar de haber empezado el año con dos ultra trails seguidas (UT Montnegre-Corredor & UT Garraf) durante las cuales disfrute como una niña sin forzar, sin apenas sufrir y sin tener agujetas al día siguiente, me quede después de mi abandono en la UTBCN con un sabor amargo en la boca y una molestia de espalda conocida que cuando vuelve a visitarte te hace recordar la edad, tu vida desde pequeña que llevas corriendo con el peso de tus hombros y tu cabeza encima. 

Tras la victoria y los comentarios de Miguel Caballero en la primera edición, me sentía atraída por esta carrera, ya por su nombre: TRENCACIMS. Suena a algo duro pero sincero. Suena a Trail en estado puro. Cabe saber que siempre sentí  una debilidad por las carreras con carácter tradicional como podrían ser una Mitja de la Calçotada en Valls, una Cursa de la Talaia en Vilanova i la Geltru o de la Cursa de la Campana en Vacarisses, una Cinc Cims de Corbera de Llobregat... de hecho las competiciones no me gustan realmente, sobre todo si el aérea de juego es el monte y que muchas veces no le veo la gracia de recorrer paisajes y alcanzar cimas preciosos sin poder tomarse una momento de relax para la contemplación, o para cerrar los ojos unos segundos y escuchar su propia respiración mezclada a los olores de la naturaleza.

Le estaba buscando, en mi recién estado deprimido, un sentido a las carreras que hubiera podido ir más allá del compromiso, de la logística, de cómo impedir que mis niños me lo puedan reprochar cuando sean más mayores haber tenido una madre que en vez de apoyarles el sábado en sus actividades extraescolares se concentraba más en carreras que ni siquiera rellenaban su ego.

Cuando el viernes previo al Trencacims, mi hija Anika se levantó con dolor de cabeza me sentía casi aliviada... tenía una excusa para no marcharme a Paüls. Pero todo el día me asaltaban los estados de las malditas montañas rusas... qué rol escoger? El de mala madre? El de deportista rallada? 

Teniendo la suerte de que mi madre haya cogido un autobús desde Béziers para quedarse con los peques, pensando en Xenia a quien habíamos podido convencer con Nando a que viniera, y notando en la garganta el nudo de la culpa, la responsabilidad de no poder fallar otra vez a Nando y Rafa quien ya me habían invitado en la edición anterior y quien me lo habían puesto fácil, para no decir dejándome entrar en este evento por una alfombra roja, a las 16h del viernes decidí abrir la bolsa para poner dentro, siguiendo una rutina bien conocida, todo lo que haría falta para los próximos 24h, hesitando en si añadir una camiseta con logo, por si acaso aparte de pisar piedras, llegaría a pisar un escalón de podio. 

De viaje en el coche con Xenia me sentía un tanto deprimida... como podría yo, tal cual tenía la espalda y la mente afrontar una carrera que tenía todos las componentes que no encajaban con mis características de corredora de larga distancia con poco desnivel y poco técnica... todo lo contrario.... y como hiciera calor, me iba a poder enterrar Nando allí directamente.

Pasado Penedés y Montsant, a partir de Reus cambiaba a mi gran sorpresa la vegetación. Nos encontrábamos entre Priorat (sabía que tenía buenos vinos pero no sabía localizar la región) y rio Ebro. El viento empezaba a obligarme a coger el volante con las dos manos, se veían cada vez más ruedas eólicas imponentes y Xenia estaba cada vez más animada mientras me hacía descubrir “sus tierras” de “poble” y me enseñaba de lejos las cimas que nos esperaban. Ya me encontraba despierta, interesada, curiosa de conocer estos lugares tan verdes. Notaba la frescura del aire a través de la ventana media abierta. Síntomas de alegría?

Nada más llegar a Paüls y estaba en casa, con  mis familiares. Sonrisas, saludos, una cervecita con la simpática Alba y a por un briefing dedicado al esencial, corto y agradable y donde sobre todo se celebran los niños que han participado y sido premiado en el concurso de dibujos sobre el tema de Trencacims. Hay previsiones de viento fuerte durante la primera parte de la carrera. A la idea me animo aún más!

Nos compartimos con Xenia unas literas en la habitación 4 del Albergue de Paüls con, entre otros, nadie menos que Ramón Ferrer, Esteban Monje (quedara sexto de la general) y Sebas Sánchez, el ganador absoluto. La cena es muy especial, divertida y aquí todo el mundo es relajado. A penas se habla de la prueba en sí mismo o se comparan calzado u otros productos de Trail. No. Se habla de la vida, se comparte un poco de vino y mucha agua y una comida sencilla y buena. A pesar de tener tantos chicos en la habitación, la noche es tranquila y a las 5h empiezan a escucharse las primeras melodías de móviles mientras los cuerpos se estiran y las mentes van realizando lo que está ocurriendo. En unos minutos empieza el Trencacims, la famosa carrera con fama de ser durisima!!! Me cuesta levantarme porque sé que me puede esperar lo peor, y lo peor sería otro abandono. Bufffffff.... me visto rapido y voy a desayunar aunque se me esté cerrando la garganta. Me encuentro a Pili, una amiga corredora de Castelldefels y una chica quien ha venido con su hija de 4 años y su pareja. Esta chica  desprende un encanto, una simpatía, una sencillez y una fuerza física increíble. La observo mientras come su pan de molde con nocilla (oops igual era nutella) y me cuenta que hacía mucho tiempo que no corría y que solo había hecho una prueba larga. La animo mientras admiro su naturalidad.

La salida a las 6 y pico... con el sol... aun no se puede saber del viento que nos espera arriba


La salida de la carrera se encuentra nada más bajar del Albergue, casi me podría saltar de la ventana y ponerme a correr ya. A las 6:10h tenemos el control de material y mientras esperemos la salida a las 6:30h, espero que no me falle la barriga justo antes de salir. Espero me aguante el cuerpo a pesar de mi muy pocos entrenos, es decir mis subidas diarias por las antenas detrás de casa para sacar a Zina, mi perrita, 900m con unos 200+ en 10mn con palos... una risa... en fin.... voy pensando en muchas cosas en los primeros metros, en el hecho de dejar que se calenté bien el cuerpo dolorido y en mis niños (Anika me pidio hacerle una foto en carrera si encontraba un animal, Emilio tenía un partido de baloncesto que le daba mucha ilusión), en mis amigos: Oscar y mis amigos del Senglars Team, Marcos y Minerva que estan haciendoo los ultimos kilometros de sus mas de 900Km de vuelta a Catalunya para las enfermedades raras, Ernest y mis amigos de Ashi Running siempre siguiendome y apoyandome, Alex Cano, Xenia y Migue, Esther, Judit, Laia y Elisa, Alba, Raquel y Vicki, Marcos Yanez mi amigo de Gran Canaria... en el apoyo continuo de Haglöfs a lo largo de las 3 temporadas que llevo haciendo este deporte. Suerte la mía! Sonrisa modo “on”!!! Vamos!!!!!


El viento. Creo que sin esta demostración de fuerza de la naturaleza que consiguió aquel día tirar la gente al suelo y congelar las manos, no lo hubiera aguantado tan bien, no hubiera podido ir de menos a más. Cuando más soplaba, cuanto más me sentía fuerte y me acordaba de mis aventuras de snowboard en los Alpes. Nacían las ganas de volver a hacer todas estas cosas que hacía antes. Los únicos miedos que tuve en algunas cimas donde se notaban las rascas de aire de manera bastante épica, era que se me vuela uno de mis bastones de carbón queridos, o que se vuela Xenia con su peso pluma, quien corría la carrera de 23Km.Y que deciros de la gente? Espectacular. Era mi Zegama... aquí en las tierras de l’Ebro...  solo que no había barro pero había Mari Cruz Aragón, esta mujer tan fuerte de Navarra y mientras la veía subir con sus palos, me animaba y la seguía. Compartimos mucho desnivel juntas y la admiraba, su fuerza física como su humildad. Me supo mal que se tuviera que quedar atrás pero sé que he ganado una nueva amiga! La última subida y la última bajada de unos 5Km se me hicieron muy muy muy largos, pero era increíble... había logrado de pasar del estado a querer dejar de correr para siempre, en el de seguir... igual a otro ritmo.


Me alegre en esta...carrera....este encuentro familiar... por mucha gente, por Xenia Pallares quien gano su carrera a pesar de sus molestias, por la chica del desayuno, Carme Tort, gran ganadora femenina en tan solos 8:17h (llegue 1:30h mas tarde), por Mari Cruz Aragón quien como yo era muy contenta solo ya de llegar a meta, por Alba, por Nando, por Rafa Flores y por toda la gent del poble de Paüls con su naturaleza, su humildad y hospitalidad, sus cerezas y albaricoques únicos. Personas conocí que hacen que siga viva la esencia del Trail en estas tierras casi perdidas de l’Ebro, donde lo más importante de una cursa no es tanto el corredor, ni la organización misma, ni los sponsors, sino la gente misma, los voluntarios.


 Trencacims Paüls! Os estoy tan agradecida!!! Habrá que volver!!!






viernes, 13 de junio de 2014

Volta Cerdanya 87,5Km, 4450m+: Cuando las mariposas te empujan

Muchas veces tengo este sueño: estoy en la montaña, sola, el sol aclara mi pelo mientras el color de mi rostro recuerda al himno de mis antepasados norte africanos. El viento me refresca la mente. Estoy corriendo por caminos llenos de fantasía, de historias de árboles, mezcladas como sus ramas, confundidas debajo del suelo húmedo y blando. Mi pisada es alegre, estoy saltando, estoy jugando con los elementos de la física, la biología, la química, burlándome de las antiguas leyes de las matemáticas,  mientras cruzo ríos jóvenes y despreocupados. A veces tengo respecto a los ruidos sin ojos, mirándome escondidos en los repechos. Hablo con mariposas coloridas y hermosas e intento seguir sus vuelos decididos pero efémeros.
  
Despierto en Alp, la ciudad que lleva el nombre de una de mis primeras tablas de snowboard, cuando ni siquiera me imaginaba que un pueblo de los pirineos se podría llamar así, cuando ni siquiera pensaba en subirme por montañas que sean otras que las de los Alpes.

Son casi las siete y media cuando saludo con mucha alegría a Carles Salvador, una de las figuras del grupo carismático de los Koalas, para mí el Kupricka del Montserrat. De allí me muevo hacia dentro lentamente, parándome a cada pocos metros para saludar. Me espera el equipo del Summit. Les doy mi orina matinal y les dejo mi cuerpo para que puedan utilizar mis datos en el estudio que lleva Emma Roca y tratando el tema de las carreras de ultra montaña y sus límites al nivel de salud. Llega el equipo del 30 minuts de TV3 y también llega Jaume Gomá, mi “compi”, ya que a los dos nos graba la tele mientras nos examinan los bioquímicos, y los dos correremos la carrera con sus más de 87 kilometros. Todo el mundo está de buen humor y esto me reconforta. Creo que mis bromas son más nerviosas que la normal, pero esto también tiene que ver con el hecho que muchos me consideran como una “crack”, mientras sé que no vengo realmente a competir, primero porque no sé competir y luego porque llevo mis molestias encima. Desde que empezó la temporada voy arrastrando problemas de diafragma y ahora se han convertido en dolores abdominales, en la zona del costado. También mis soleos están dolorosos, pero igual esto se arreglara sumando kilometraje.

Judit Franch me coge en los brazos, me anima y sé que esta triste porque no puede correr con nosotros. Sé que tendré que acabar, igual como, por ella! Por ella, y por mí, porque necesito esta sensación que se te da al llegar a la meta de una ultra. 

Primera bajada. Primera agonía. Hace calor y tengo la sensación que mis abdominales van a desgarrarse. Solo hemos corrido 15 kilómetros y mí dentro no está contento conmigo. Si no me hidrato lo suficiente, lo pagare muy caro. Pierdo a Xari de la vista. Intento relajarme. Funciona. Dejo pasar a las dos chicas que llegaran antes de mi. Me preguntan por lo que me pasa. Intento sonreír. Intento recuperar buenas sensaciones. Pienso en la TransGranCanaria y como Nerea Martinez se llevó a Uxue Fraile, intentando explicarle que para acabar mejor había que tomárselo con calma. Pensé en Ana Bustamante que se prepara para la Tor des Géants. Pensé en cosas sutiles y sencillas.  Me puse a soñar. Vivía mi sueño. Corría tocando las plantas, podía sonreír otra vez, podía hacer fotos de caballos para mi niña, podía charlar en los avituallamientos con la gente, podía pararme para escuchar a la gran corredora y mejor persona que es Berta Moreno cuando me explicaba porque se tenía que retirar. A veces me encontraba al equipo de TV3 y cada vez que veía al cámara me alegraba. Menos por tener que sonreír en el objetivo, pero más porque tenía como una familia, unos seres agradables quiénes habian venido por mi.  Como iba Jaume? Sabía que salía con deshidratación y esperaba que pudiera aguantar el calor. Como ya le había visto correr delante en la Ultra Trail de Collserola en noviembre, confiaba en aquello que iba mejor que yo.


Una vez en Prullans, mientras empezaba a nublarse el cielo, me sentía con más fuerzas que al principio. Reía en la cámara y tenía la certitud que mi sistema interno había escogido el buen boton, la tecla para activar la buena mente para acabar.
 
La subida al Refugio del Malniu se hizo dura pero valío la pena. Allí arriba me esperaban paisajes preciosos y me envolvieron los recuerdos del verano pasado, cuando me vine para unas noches con mis peques. Les veía saltar descalzos de piedra en piedra en búsqueda de ranitas en los ríos, pensaba escuchar sus gritos de felicidad a lo lejos. Perdi rapido el recuerdo y unas lágrimas para concentrarme otra vez en la carrera.

Muchas de las mariposas eran azules, pequeñas y volaban al lado de mis pies. No me temían. Igual sabían que llevaba a mis chicas con piel de mariposa conmigo, riéndose a medias, escondidas en mi mochila. Me empujaban. Así llegue al último avituallamiento de Guils, volando y feliz. Que alegría encontrarme con Xesc Teres! El corría la volta entera, 214 kilómetros, le acompañaba un amigo y su hermano Jaume en los últimos kilómetros. Nos reíamos juntos los últimos 10 kilómetros, aunque en las bajadas me tenía que aguantar la barriga. Pensaba en ellos, pensaba en lo que acababan de hacer y me sentía muy pequeña, llena de admiración y orgullo poder compartir unos kilómetros con estos dispersores públicos de energía y positivismo!



En mis últimos metros me saludo de su parte el marido de la campeona veterana de España, Noelia Camacho. Que atención! Que sentimiento de felicidad por pertenecer a esta grande familia sin fronteras,  tolerante, solidaria y generosa del mundo del Ultra Trail Running.

Finisher o no, os estoy eternalmente agradecida.


 















  

domingo, 27 de abril de 2014

Ultra Trail de Barcelona 26/4/2014: Un día de excursión perfecto por el Garraf

Son las 5h cuando el sonido penetrante del despertador desgarra mi sueño en la madrugada.

Qué hago? Me levanto y pongo la mochilita para recorrer los 100Km y 4500m+ de la UTBCN o me quedo en la cama con la mitad de mi hijo durmiendo encima de mí? Revivo unos segundos el momento en el cual tenía que abandonar, justo una semana antes, a mitad de carrera en la Serra de Tramuntana de Mallorca y estoy convencida: quiero volver a sentir esta sensación bien conocida de gloria que se vive en la línea de meta, después de tantas horas de camino, de pendientes, de sol o lluvia, polvo o barro, lagrimas o sonrisas. Y si el diafragma se me cierra otra vez, que hare?

Decidida a hidratarme bien y a controlar mi respiración y los impactos en bajadas, me levanto, me visto, me abrocho el dorsal, controlo el material obligatorio, desayuno, me lazo las zapatillas de color pink y salgo de casa como Aurora, deseando que no haga mucho calor.

En la salida no tengo expectativas, voy saludando ya que conozco mucha gente, me van presentando nueva y me siento en mi mundo, en mi elemento, y voy a hacer lo que más me gusta.

En los primeros kilómetros salgo tranquila, pero rápido tengo al grupo formado entre otros por Emma Roca, Arnau Julia, Pau Bartolo y Stéphane Brogniart delante. El ritmo es tranquilo pero en las primeras subidas, sé que yo aquí no tengo nada que buscar. Bajo el ritmo. Encima mi mochilita y yo hemos venido a hacer una excursión con amigos al lado de casa.



La excursión casi se acaba al km 30, en plena bajada hacia Playa de Garraf  cuando volando de euforia y deseando que nadie se caiga aquí entre las piedras sueltas, me quedo con el pie atrapado en una roca y acabo mi vuelo horizontalmente contra el suelo pedregoso, y tenemos tanta atracción el uno por el otro que choqueo con la cara ultima. Cuando me alcanza el grupo de chicos que van juntos con el simpático Xesc  Teres en su entreno para la Volta a la Cerdanya, estoy como fijada en el suelo pero no tan preocupada. Me ayudan a limpiar un poco la sangre. A pesar de tener las rodillas en mal estado puedo continuar. Llevo tanta rabia en el cuerpo que sigo bajando a la playa de Garraf como si no hubiera pasado nada. Allí me curan las heridas mis amigos del Castelldefels Outdoor juntados de voluntarios alrededor del grande Jose Luis Cocera. Puedo sonreír.  Solo me quedan 70Km. Voy! Yuhu!  Desde allí vivo la carrera como en otro estado, súper relajada.

Después de la subida a Can LLuca, alcanzo otra vez el grupo de Xesc. El clima es casi óptimo. Hace calor pero la brisa salvadora arriba refresca. Me da mucha ilusión llegar a la Ermitat de la Trinitat y aún más viviendo la fiesta que nos dan allí arriba los voluntarios. Impresionante la acogida. Me encuentro a Javi Castillo que corre la Long y sin prisa charla conmigo, diciéndome que cree que va tercero. Más tarde me pasara Isaac Torija, vamos charlando un buen rato en una subida interminable. El acabara cuarto de la Long.

El viaje sigue y a mi gran sorpresa voy descubriendo muchísimos caminos nuevos, caminos con vistas preciosas.  Me siento feliz. Me encuentro a militares pacíficos donando agua fresca desde sus cisternas. Me siento nueva. Me encuentro a mis niños en un punto de control en un bosque. Me siento querida y orgullosa.

En Begues comó un poco de pasta y saludo a Bárbara y Alex de SportVicious, quién me animan. Como no tengo bolsa de recambio esperandóme, me lanzo de buen humor en descubrimiento del famoso bucle y sus últimos 30 Km, cuales todo el mundo define como los más duros de la prueba. No sé lo que me espera y prefiero no pensarlo. Hasta la llegada al Puig Sant Vincent todo bien. Dejo mi piedrita pintada por Noe y Ann, hago una foto, sonrió a la vida. En la bajada siguiente tardo una eternidad y mi humor empieza a cambiar. El terreno es bastante resbaloso y tal cual como tengo las manos no puedo ni agarrarme a los árboles.  Mi culo tocara allí dos veces el suelo de manera poca suave. A partir de allí no sé en absoluto donde estoy y al llegar a un bosque quemado, me parezco estar en una película de ciencia-ficción.

Los últimos kilómetros por Torrelles y Sant Climent para alcanzar por fin la Ermita de Bruguers se harán largos. Pero aquí estoy en casa otra vez y sé “esta chupado!”. Subo por las rocas rojas al castillo de Bruguers con alegría. Hasta la última subida a la torre no se hace tan pesada como lo pensaba.  En la última bajada empiezo a sangrar de la nariz. Un chico belga hace su aparición como si fuera un ángel. Sonríe, es alegre, en plena forma y tiene pañuelos para mí. Y así llegare a meta, corriendo veloz, dando la mano a los espectadores más jóvenes y cruzando la meta con pañuelos en la mano, sal, sudor, sangre por todo el cuerpo y la alegría de poder tener la acogida de muchos amigos y de subirme al podio, al lado de Emma Roca, una vez más, igual la ultima ;-)
 

domingo, 9 de marzo de 2014

TransGranCanaria Advanced 2014 o el diafragma rebelde



Durante una entrevista con Nuria Picas, mientras le preguntaban cuál era su consejo para corredores que se metían al Trail, su repuesta era “hay que comer y beber mucho!”. 

Llevo más de un año llevando estas palabras conmigo, igual que ultra corro. Me las repito en carrera internamente y me sé hasta la intensidad de la letra “R” que le daba Nuria en aquella entrevista con su acento catalán a las palabras beber y comer.

Playa del Ingles /Maspalomas

En mi TransGranCanaria Advanced 2014, estas palabras iban a rellenar mi cerebro durante unos 60 Km, se me acercaban en los pensamientos y se alejaban en cuanto intentaba cogerlas. En cuanto el sol se puso a invadir el espacio y el tiempo, en la silueta del paisaje árido que me rodeaba mis pensamientos me llevaban a la busca de la meta invisble. Un cierto espejismo salvador me dejaba seguir pisando por los caminos de tierra y roca, paso a paso, poc a poc, dándome cada vez la esperanza de que la molestia me pasaría y dejándome pensar en cada curva que el final era muy cerca, allí justo a la esquina...

Mis problemas empezaron en el primer avituallamiento. Inútil que decir, que cuando desayunas a las 5h de la madrugada para coger un “guagua” a las 6h y empezar a correr a las 8h, el estomago ya está casi vacío. Sabiendo de las subidas que me esperaban hasta el Garañón, tenía que comer. Y esto fui mi problema. Hasta aquí iba genial de ánimo y forma, todas las molestias musculares habían desaparecido para dejar pleno sitio a las ganas!!!! Muchas ganas!!! 

Muchas de mis noches anteriores se habían convertido en calvario por angustias. El tiempo hasta viajar a Gran Canaria pasaba en cámara lenta mientras se me iban acumulando el estrés familiar y la carga laboral a toda velocidad. Y sí! pensaba en acercarme lo más posible del podio. Y sí! había notado en los entrenos previos como un malestar al nivel del pecho que me daba dificultades para respirar en subidas. Y sí! había ido el día anterior a la carrera a la farmacia por notar como una acidez a la altura del tubo digestivo. Así que, nada más comer un trozo de plátano al kilómetro 13, se me cierro el estómago. Me puse a correr, pero a los pocos metros decidí volver al avituallamiento, ya que me entraban nauseas. Tenía como una piedra debajo del pecho y mientras intentaba vomitar me pasaban montón de gente, entre otros todas las chicas que había adelantado yo antes. 

Me encontré a Max, el simpático italiano de Castelldefels quien corría la carrera de 125Km. El pobre andaba peor que yo, para no decir fatal con náuseas y con una rodilla herida. Decidimos seguir andando los dos. Me sentia responsable de el. Nos encontramos a mucha gente que tenía problemas, hasta que se nos acerco Ana Bustamante. Yo la conocía del Facebook y la admiraba por su espíritu de superación en las carreras muy largas en las cuales participo, como por ejemplo la Tor des Geants, para mí la carrera por excelencia. Subíamos charlando y su positivismo me daba como un empujón. La clave, según este pedazo de mujer con toda su sabiduría era, ir al ritmo que uno pueda, pero ir. En la bajada siguiente, casi me empujo ella de verdad, diciéndome que tenía la capacidad de tirar y así me puse a correr y disfrutar otra vez.

Djanina TransGranCanaria Advanced 2014
Djanina salada


Empezaba a hacer mucho calor, no podía comer casi nada salvo un poco de platano y beber me daba miedo. Aun así tiraba, sonriendo a la vida.
En Roque Nublo me deje mucho tiempo para hacer fotos y dejar allí la piedrita pintada a mano por Noe, esta niña con discapacidad cual ilusión es acompañarnos a cimas, de manera imaginaria, a través de su piedrita. http://serpadenoe.blogspot.com.es/

La piedra de Noe en Roque Nublo

Llegue a Garañón bastante fresquita, aunque el intento de toma de alimento me falló otra vez. Menos mal que había caldo. De allí salí con el gran personaje de Sergio Mayayo y mi viaje seguía siendo bastante alegre. Cada vez me encontraba mejor porque me aconstumbraba a la molestia, pero las bajadas técnicas antes de llegar a la noche se hacían interminables. Me habían entrado piedras en las zapatillas y de tanto bajar me daba pereza parar para sacármelas, así que empezaba a tener dolores en los pies. Mis bambas ya no eran negras sino casi blancas de polvo. 

Encontraba poco gente y la soledad forzada que uno suele vivir en estas carreras tiene un aspecto místico e intimo que me tiene enganchada. En que se piensa en estos momentos? Yo voy sin música, asi que me suelo distraer sola pensando en el pasado, en el futuro y observando el presente. A veces se me escapan palabras en voz alta. Esta vez, solo tenía un pensamiento: como se puede aguantar tantos kilómetros y desnivel sin casi comer? Aguantare? Me tocara la famosa deshidratación que todavía no he llegado a conocer? 

La noche había acaparado al dia sin hacer ningun ruido y como sabía que tampoco había bebido lo que hubiera tenido, me dio por tomar agua. Estaba al kilómetro 70 más o menos, me faltaba poco para llegar al penúltimo avituallamiento, muy poco después del largo viaje, y justo allí, al beber el primero trago de agua, tuve que vomitar. Cada uno sabe lo que es, devolver lo que no se puede devolver porque no hay nada. Las entrañas se convierten en nudo tenso y extremamente doloroso. Un bloqueo total. Me arrodille al suelo como si estaba rezando hacia el oriente, y mientras intentaba aliviarme bajo la luz del frontal me entro tanta rabia de la situación en la que me encontraba, muriéndome aquí en el medio de nada en la noche sola, que logre reincorporarme, levantarme, respirar y seguir corriendo, como si nada hubiera pasado. 

Al salir del último avituallamiento corría tan rápido, que los corredores que adelantaba se quedaban asombrados. Desgraciadamente de repente me encontraba en una urbanización y no veia ninguna señal. Mierda! Scheiße! Merde! No podía ser? Y los veía allí, en la lejanía, todas aquellas luces de frontales del otro lado del rio seco que se movían como en una maniobra militar amistosa. Se burlaban de mí!!! 

Desespere unos minutos. Cruce el rio y continuaba andando, enormemente triste a tan pocos metros de la felicidad. En los 2 últimos kilómetros conseguí motivarme para disfrutar de los últimos pasos corriendo. Lleve conmigo a un chaval holandés medio muerto y pasando la meta, donde no me esperaba nadie, me puse en búsqueda del médico. Me inyectaron algo - me daba todo igual - en el culo para aliviar la contracción del diafragma y de los abdominales y me puse en búsqueda de mi bolsa de recambio… 

H como Hecho, Happy & Haglöfs
 
Esta carrera ha sido para mí la más dura hasta el día de hoy y la primera en la cual mientras corría no pensaba en la cerveza que me habia ganado, sino en un caldito caliente para intentar reorganizar mis pobres organos que habian sido sacudidos durante casi 14 horas. 

A pesar de las condiciones adversas, estoy feliz haber acabado corriendo sonriendo y estoy muy agradecida: Gracias a Juan Carlos de Canary Sport por su ayuda, a Eduardo, Mariola y Patri mis otros amigos canarios por su acogida, a todos las mujeres y hombres corredores que iluminan mi camino compartiendo la misma pasión, a los voluntarios en los avituallamientos por su buen humor constante, a mis amigos siguiendome online todo el dia,  a mi cabeza por aguantarme en estas locuras ;-)

Master 40+ tercera ;-)


Happy End! A por la Serra de Tramuntana!!!!

martes, 26 de noviembre de 2013

1ra Ultra Trail de Collserola: buscando razones para no abandonar en 74 Km y 2700m+


Una ultra “corta” para acabar el año? Si! Vamos!
Encima si el escenario se deja destacar cada día delante de mis ojos. Y quizás por eso, lo tenia tan cerca que siempre pensaba salir a entrenar el recorrido algún día y nunca lo conseguí hacer. Es como vivir en Granada y nunca haber entrado en el recinto de la Alhambra.
En fin, lo tenía todo por descubrir! 

A pesar de las voces que me la presentaban como “fea”, tengo que decir que cada uno de sus 74Km ha valido la pena. Es sorprendente lo que uno puede tener al lado de casa.
Como desde el Km 10 y por un dolor tremendo en el tendón de Aquiles casi no podía correr, me tome tiempo para mirar los alrededores y dejar la mente fijarse más en lo bonito del momento y menos en las averías físicas. Salir de un bosque limpio y de su silencio para contemplar de un lado al Montserrat mientras teniendo a sus pies la magnífica ciudad de Barcelona como dormida, no se puede definir. No estás en las montañas, estas discurriendo por colinas ciudadanas pero  te sientes bastante arriba del todo. http://www.parcnaturalcollserola.cat/

Llegando al avituallamiento principal a mitad de carrera, me costó luchar en mi interior para seguir. Solo había recorrido unos 37Km y me parecía haber tardado una eternidad. El GPS lo había apagado hacia mucho rato y no quería saber nada de tiempo, hora, o lo que sea. Sabía que iba tercera. Me daba bastante igual y contaba con aquello de que cada momento me pasaría la nueva tercera. Pero la cuestión era otra: Quería saber si lo podría conseguir o no ? Sería capaz de aguantar la distancia, las subidas, el terreno a pesar de los dolores ? Hasta que punto podia activar mi mente para engañar al cuerpo ?
mis grandes seguidores: Niamh & Vitto

Encontrar a caras amigas como la de la fantástica Eva Alemany, beber un caldito Aneto, hacer uso del Spray Reflex y no parar mucho me ayudo a arrancar. Corría detrás de Jaume Costa, el me animaba, crucemos por primera vez el tubo de canalización con muchas risas y le perdí de vista porque, y a pesar de sus dolores de espalda podía correr más. Y así seguíamos, adelantaba a gente con aun más dolores que yo, me adelantaban otros con menos. 

Jaume y su buen rollo

Sobre el Km 50 empezaba a sentirme mejor. Estaba muy contenta no haberme quitado el paraviento porque iba perfecta de temperatura corporal. Me recordé de la TransGranCanaria, mi primera Ultra 2013 donde estrene el paraviento finito de color azul eléctrico. En aquella época pensaba que iba a ser la primera y última Ultra del 2013.  Pero estaba aquí en Collserola e intentaba finalizar mi quinta ultra. Mientras contaba los kilómetros y desniveles sumados en carreras 2013 empezaba a apretar los dientes porque me di cuenta que iba a por el quinto podio y me faltaban pocos kilómetros para conseguirlo.  Llegando a un punto de control en el bosque en bastante buena forma, me costó no desmayarme o vomitar al notar que no tenía más mi dorsal! Se me había caído. Se les deje a los del control las cosas de otros corredores que había recogido durante el camino mientras esperaba la decisión de la organización por si poder continuar o no. Yo recogía para otros sus cosas, alguien me podría recoger mi dorsal número 14. Me sentía perdida. Me subían los nervios. Al cabo de 10mn aparecieron Ernest  y Xavi, de Ashi Running y me ayudaron para arreglar el asunto y no dejarme caerme al suelo como una princesita débil en aquello bosque luminoso. 

Me dejaban seguir! Sabía que me podían descalificar, y cuanto más lo pensaba,  cuanto más sacaba los cuernos, mi postura se convertía de la de sufrimiento a la de combato. Ahora tocaba luchar. Me despedí de mis compis con el grito de la bestia en mi, el grito de una hembra a quien le acaban de quitar la progenitura. Me parecio haber despertado aquellos arboles a los cuales el invierno se le estaba quitando las hojas y la energia. Después y casi sin voz iba como nueva.

En los últimos 15Km se me pasaron los dolores de una pierna a la otra y mi piramidal izquierdo estaba a punto de reventar. Lo positivo de esta carrera es que acaba con muchas bajadas, bajadas muy “corribles” y allí iba. Adelantaba mucha gente con cara radiante porque sabia que la temporada 2013 estaba “chupada”,iba a acabar, a subir al podio y ya me imaginaba que las dos chicas delante no eran veteranas.  El podio de veterana  era mío!

Conseguido! Pero no se como????
La UTC 2013 me quedara en la mente como una ultra con un poquito de todo y nada de aburrimiento. Ha sido una prueba muy emocional e íntima donde encontré aún más fuerzas de superación sacadas de no sé qué rincón de mi cuerpo. Ha sido una pena no haber podido disfrutar más de los tantos tramos donde se podía realmente correr pero las carreras buenas se suelen repetir, así que… 


2014 continuaremos sonriendo a las ultras y a la vida !!!

Muchas felicidades a todos los amigos que lo intentaron o conseguieron!