A pesar de haber empezado el año con dos ultra trails seguidas (UT Montnegre-Corredor & UT Garraf) durante las cuales disfrute como una niña sin forzar, sin apenas sufrir y sin tener agujetas al día siguiente, me quede después de mi abandono en la UTBCN con un sabor amargo en la boca y una molestia de espalda conocida que cuando vuelve a visitarte te hace recordar la edad, tu vida desde pequeña que llevas corriendo con el peso de tus hombros y tu cabeza encima.
Tras la victoria y los comentarios de Miguel Caballero en la primera edición, me sentía atraída por esta carrera, ya por su nombre: TRENCACIMS. Suena a algo duro pero sincero. Suena a Trail en estado puro. Cabe saber que siempre sentí una debilidad por las carreras con carácter tradicional como podrían ser una Mitja de la Calçotada en Valls, una Cursa de la Talaia en Vilanova i la Geltru o de la Cursa de la Campana en Vacarisses, una Cinc Cims de Corbera de Llobregat... de hecho las competiciones no me gustan realmente, sobre todo si el aérea de juego es el monte y que muchas veces no le veo la gracia de recorrer paisajes y alcanzar cimas preciosos sin poder tomarse una momento de relax para la contemplación, o para cerrar los ojos unos segundos y escuchar su propia respiración mezclada a los olores de la naturaleza.
Le estaba buscando, en mi recién estado deprimido, un sentido a las carreras que hubiera podido ir más allá del compromiso, de la logística, de cómo impedir que mis niños me lo puedan reprochar cuando sean más mayores haber tenido una madre que en vez de apoyarles el sábado en sus actividades extraescolares se concentraba más en carreras que ni siquiera rellenaban su ego.
Cuando el viernes previo al Trencacims, mi hija Anika se levantó con dolor de cabeza me sentía casi aliviada... tenía una excusa para no marcharme a Paüls. Pero todo el día me asaltaban los estados de las malditas montañas rusas... qué rol escoger? El de mala madre? El de deportista rallada?
Teniendo la suerte de que mi madre haya cogido un autobús desde Béziers para quedarse con los peques, pensando en Xenia a quien habíamos podido convencer con Nando a que viniera, y notando en la garganta el nudo de la culpa, la responsabilidad de no poder fallar otra vez a Nando y Rafa quien ya me habían invitado en la edición anterior y quien me lo habían puesto fácil, para no decir dejándome entrar en este evento por una alfombra roja, a las 16h del viernes decidí abrir la bolsa para poner dentro, siguiendo una rutina bien conocida, todo lo que haría falta para los próximos 24h, hesitando en si añadir una camiseta con logo, por si acaso aparte de pisar piedras, llegaría a pisar un escalón de podio.
De viaje en el coche con Xenia me sentía un tanto deprimida... como podría yo, tal cual tenía la espalda y la mente afrontar una carrera que tenía todos las componentes que no encajaban con mis características de corredora de larga distancia con poco desnivel y poco técnica... todo lo contrario.... y como hiciera calor, me iba a poder enterrar Nando allí directamente.
Pasado Penedés y Montsant, a partir de Reus cambiaba a mi gran sorpresa la vegetación. Nos encontrábamos entre Priorat (sabía que tenía buenos vinos pero no sabía localizar la región) y rio Ebro. El viento empezaba a obligarme a coger el volante con las dos manos, se veían cada vez más ruedas eólicas imponentes y Xenia estaba cada vez más animada mientras me hacía descubrir “sus tierras” de “poble” y me enseñaba de lejos las cimas que nos esperaban. Ya me encontraba despierta, interesada, curiosa de conocer estos lugares tan verdes. Notaba la frescura del aire a través de la ventana media abierta. Síntomas de alegría?
Nada más llegar a Paüls y estaba en casa, con mis familiares. Sonrisas, saludos, una cervecita con la simpática Alba y a por un briefing dedicado al esencial, corto y agradable y donde sobre todo se celebran los niños que han participado y sido premiado en el concurso de dibujos sobre el tema de Trencacims. Hay previsiones de viento fuerte durante la primera parte de la carrera. A la idea me animo aún más!
Nos compartimos con Xenia unas literas en la habitación 4 del Albergue de Paüls con, entre otros, nadie menos que Ramón Ferrer, Esteban Monje (quedara sexto de la general) y Sebas Sánchez, el ganador absoluto. La cena es muy especial, divertida y aquí todo el mundo es relajado. A penas se habla de la prueba en sí mismo o se comparan calzado u otros productos de Trail. No. Se habla de la vida, se comparte un poco de vino y mucha agua y una comida sencilla y buena. A pesar de tener tantos chicos en la habitación, la noche es tranquila y a las 5h empiezan a escucharse las primeras melodías de móviles mientras los cuerpos se estiran y las mentes van realizando lo que está ocurriendo. En unos minutos empieza el Trencacims, la famosa carrera con fama de ser durisima!!! Me cuesta levantarme porque sé que me puede esperar lo peor, y lo peor sería otro abandono. Bufffffff.... me visto rapido y voy a desayunar aunque se me esté cerrando la garganta. Me encuentro a Pili, una amiga corredora de Castelldefels y una chica quien ha venido con su hija de 4 años y su pareja. Esta chica desprende un encanto, una simpatía, una sencillez y una fuerza física increíble. La observo mientras come su pan de molde con nocilla (oops igual era nutella) y me cuenta que hacía mucho tiempo que no corría y que solo había hecho una prueba larga. La animo mientras admiro su naturalidad.
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| La salida a las 6 y pico... con el sol... aun no se puede saber del viento que nos espera arriba |
La salida de la carrera se encuentra nada más bajar del Albergue, casi me podría saltar de la ventana y ponerme a correr ya. A las 6:10h tenemos el control de material y mientras esperemos la salida a las 6:30h, espero que no me falle la barriga justo antes de salir. Espero me aguante el cuerpo a pesar de mi muy pocos entrenos, es decir mis subidas diarias por las antenas detrás de casa para sacar a Zina, mi perrita, 900m con unos 200+ en 10mn con palos... una risa... en fin.... voy pensando en muchas cosas en los primeros metros, en el hecho de dejar que se calenté bien el cuerpo dolorido y en mis niños (Anika me pidio hacerle una foto en carrera si encontraba un animal, Emilio tenía un partido de baloncesto que le daba mucha ilusión), en mis amigos: Oscar y mis amigos del Senglars Team, Marcos y Minerva que estan haciendoo los ultimos kilometros de sus mas de 900Km de vuelta a Catalunya para las enfermedades raras, Ernest y mis amigos de Ashi Running siempre siguiendome y apoyandome, Alex Cano, Xenia y Migue, Esther, Judit, Laia y Elisa, Alba, Raquel y Vicki, Marcos Yanez mi amigo de Gran Canaria... en el apoyo continuo de Haglöfs a lo largo de las 3 temporadas que llevo haciendo este deporte. Suerte la mía! Sonrisa modo “on”!!! Vamos!!!!!
El viento. Creo que sin esta demostración de fuerza de la naturaleza que consiguió aquel día tirar la gente al suelo y congelar las manos, no lo hubiera aguantado tan bien, no hubiera podido ir de menos a más. Cuando más soplaba, cuanto más me sentía fuerte y me acordaba de mis aventuras de snowboard en los Alpes. Nacían las ganas de volver a hacer todas estas cosas que hacía antes. Los únicos miedos que tuve en algunas cimas donde se notaban las rascas de aire de manera bastante épica, era que se me vuela uno de mis bastones de carbón queridos, o que se vuela Xenia con su peso pluma, quien corría la carrera de 23Km.Y que deciros de la gente? Espectacular. Era mi Zegama... aquí en las tierras de l’Ebro... solo que no había barro pero había Mari Cruz Aragón, esta mujer tan fuerte de Navarra y mientras la veía subir con sus palos, me animaba y la seguía. Compartimos mucho desnivel juntas y la admiraba, su fuerza física como su humildad. Me supo mal que se tuviera que quedar atrás pero sé que he ganado una nueva amiga! La última subida y la última bajada de unos 5Km se me hicieron muy muy muy largos, pero era increíble... había logrado de pasar del estado a querer dejar de correr para siempre, en el de seguir... igual a otro ritmo.
Me alegre en esta...carrera....este encuentro familiar... por mucha gente, por Xenia Pallares quien gano su carrera a pesar de sus molestias, por la chica del desayuno, Carme Tort, gran ganadora femenina en tan solos 8:17h (llegue 1:30h mas tarde), por Mari Cruz Aragón quien como yo era muy contenta solo ya de llegar a meta, por Alba, por Nando, por Rafa Flores y por toda la gent del poble de Paüls con su naturaleza, su humildad y hospitalidad, sus cerezas y albaricoques únicos. Personas conocí que hacen que siga viva la esencia del Trail en estas tierras casi perdidas de l’Ebro, donde lo más importante de una cursa no es tanto el corredor, ni la organización misma, ni los sponsors, sino la gente misma, los voluntarios.
Trencacims Paüls! Os estoy tan agradecida!!! Habrá que
volver!!!

