viernes, 13 de junio de 2014

Volta Cerdanya 87,5Km, 4450m+: Cuando las mariposas te empujan

Muchas veces tengo este sueño: estoy en la montaña, sola, el sol aclara mi pelo mientras el color de mi rostro recuerda al himno de mis antepasados norte africanos. El viento me refresca la mente. Estoy corriendo por caminos llenos de fantasía, de historias de árboles, mezcladas como sus ramas, confundidas debajo del suelo húmedo y blando. Mi pisada es alegre, estoy saltando, estoy jugando con los elementos de la física, la biología, la química, burlándome de las antiguas leyes de las matemáticas,  mientras cruzo ríos jóvenes y despreocupados. A veces tengo respecto a los ruidos sin ojos, mirándome escondidos en los repechos. Hablo con mariposas coloridas y hermosas e intento seguir sus vuelos decididos pero efémeros.
  
Despierto en Alp, la ciudad que lleva el nombre de una de mis primeras tablas de snowboard, cuando ni siquiera me imaginaba que un pueblo de los pirineos se podría llamar así, cuando ni siquiera pensaba en subirme por montañas que sean otras que las de los Alpes.

Son casi las siete y media cuando saludo con mucha alegría a Carles Salvador, una de las figuras del grupo carismático de los Koalas, para mí el Kupricka del Montserrat. De allí me muevo hacia dentro lentamente, parándome a cada pocos metros para saludar. Me espera el equipo del Summit. Les doy mi orina matinal y les dejo mi cuerpo para que puedan utilizar mis datos en el estudio que lleva Emma Roca y tratando el tema de las carreras de ultra montaña y sus límites al nivel de salud. Llega el equipo del 30 minuts de TV3 y también llega Jaume Gomá, mi “compi”, ya que a los dos nos graba la tele mientras nos examinan los bioquímicos, y los dos correremos la carrera con sus más de 87 kilometros. Todo el mundo está de buen humor y esto me reconforta. Creo que mis bromas son más nerviosas que la normal, pero esto también tiene que ver con el hecho que muchos me consideran como una “crack”, mientras sé que no vengo realmente a competir, primero porque no sé competir y luego porque llevo mis molestias encima. Desde que empezó la temporada voy arrastrando problemas de diafragma y ahora se han convertido en dolores abdominales, en la zona del costado. También mis soleos están dolorosos, pero igual esto se arreglara sumando kilometraje.

Judit Franch me coge en los brazos, me anima y sé que esta triste porque no puede correr con nosotros. Sé que tendré que acabar, igual como, por ella! Por ella, y por mí, porque necesito esta sensación que se te da al llegar a la meta de una ultra. 

Primera bajada. Primera agonía. Hace calor y tengo la sensación que mis abdominales van a desgarrarse. Solo hemos corrido 15 kilómetros y mí dentro no está contento conmigo. Si no me hidrato lo suficiente, lo pagare muy caro. Pierdo a Xari de la vista. Intento relajarme. Funciona. Dejo pasar a las dos chicas que llegaran antes de mi. Me preguntan por lo que me pasa. Intento sonreír. Intento recuperar buenas sensaciones. Pienso en la TransGranCanaria y como Nerea Martinez se llevó a Uxue Fraile, intentando explicarle que para acabar mejor había que tomárselo con calma. Pensé en Ana Bustamante que se prepara para la Tor des Géants. Pensé en cosas sutiles y sencillas.  Me puse a soñar. Vivía mi sueño. Corría tocando las plantas, podía sonreír otra vez, podía hacer fotos de caballos para mi niña, podía charlar en los avituallamientos con la gente, podía pararme para escuchar a la gran corredora y mejor persona que es Berta Moreno cuando me explicaba porque se tenía que retirar. A veces me encontraba al equipo de TV3 y cada vez que veía al cámara me alegraba. Menos por tener que sonreír en el objetivo, pero más porque tenía como una familia, unos seres agradables quiénes habian venido por mi.  Como iba Jaume? Sabía que salía con deshidratación y esperaba que pudiera aguantar el calor. Como ya le había visto correr delante en la Ultra Trail de Collserola en noviembre, confiaba en aquello que iba mejor que yo.


Una vez en Prullans, mientras empezaba a nublarse el cielo, me sentía con más fuerzas que al principio. Reía en la cámara y tenía la certitud que mi sistema interno había escogido el buen boton, la tecla para activar la buena mente para acabar.
 
La subida al Refugio del Malniu se hizo dura pero valío la pena. Allí arriba me esperaban paisajes preciosos y me envolvieron los recuerdos del verano pasado, cuando me vine para unas noches con mis peques. Les veía saltar descalzos de piedra en piedra en búsqueda de ranitas en los ríos, pensaba escuchar sus gritos de felicidad a lo lejos. Perdi rapido el recuerdo y unas lágrimas para concentrarme otra vez en la carrera.

Muchas de las mariposas eran azules, pequeñas y volaban al lado de mis pies. No me temían. Igual sabían que llevaba a mis chicas con piel de mariposa conmigo, riéndose a medias, escondidas en mi mochila. Me empujaban. Así llegue al último avituallamiento de Guils, volando y feliz. Que alegría encontrarme con Xesc Teres! El corría la volta entera, 214 kilómetros, le acompañaba un amigo y su hermano Jaume en los últimos kilómetros. Nos reíamos juntos los últimos 10 kilómetros, aunque en las bajadas me tenía que aguantar la barriga. Pensaba en ellos, pensaba en lo que acababan de hacer y me sentía muy pequeña, llena de admiración y orgullo poder compartir unos kilómetros con estos dispersores públicos de energía y positivismo!



En mis últimos metros me saludo de su parte el marido de la campeona veterana de España, Noelia Camacho. Que atención! Que sentimiento de felicidad por pertenecer a esta grande familia sin fronteras,  tolerante, solidaria y generosa del mundo del Ultra Trail Running.

Finisher o no, os estoy eternalmente agradecida.


 















  

3 comentarios:

  1. Enhorabuena Djanina! Gran carrera, mucho más aún con esas molestias continuas.

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  2. Ànims Djanina! Quan aconsegueixis treure't les molèsties de sobre seras imparable perquè podras gaudir al 100%.

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  3. Y yo seguiré pensando que eres una crack. Bravo Djani! Eres única.

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