martes, 22 de mayo de 2012

De 5 a 185



Un par de años de estudios, trabajo, casamiento y niños más tarde, el cuerpo pesa más, las piernas se han quedado dormidas pero la voluntad está viva. El recuerdo de los momentos mágicos después de mi primera media-maratón, de mis maratones... el recuerdo de la muchedumbre, de los apoyos en carreras de asfalto de un lado, el llamado de la naturaleza y la búsqueda de cierta soledad del otro me reaniman.

Es el 6 de diciembre 2011, el día de San Nicolas, día de fiesta para los peques en nuestra casa franco-alemana. Me lazo las zapatillas ultra ligeras con el chip amarillo que ya hizo varias mudanzas conmigo en los últimos 15 años, me pongo en la cola de la salida un poco detrás. Nos lanzamos todos corriendo como locos, de paso saludo a los del pueblo que conozco,  se los agradezco a los demás que van animando con una sonrisa y me quedo primera mujer en cruzar la meta. Mi marido y mis niños están emocionados cuando llaman mi nombre para darme la copa. Al oír la palabra de primera “absoluta” antes de subirme al podio es cuando noto por fin cierto nudo en la garganta, como si supiera en el momento que esta gloria ya era pasada. Estamos hablando de la Pujada al Castell 2011 de Castelldefels, estamos hablando de 4900m. Pocos días más tarde, me apunto a la
ultra-trail cami de Cavalls de Menorca.  Es el regalo que me hago a mí misma para navidad. 185,3Km non-stop saliendo el 18 de mayo 2012. El desnivel no me interesa porque no lo sé cuantificar. En breve, no tengo idea pero la aventura me anima!

Las semanas van pasando y en plena preparación de mi reto cultural, a saber la maratón de Roma 2012, al probar nuevas zapatillas me quedo con problemas de ampollas que casi me impiden correr. El tal ”Juanete” se convierte en mi enemigo! Sin embargo corro un buen tiempo en los 10 Km de Sitges y me quedo segunda... más tarde en febrero participo en la media-maratón local de Gava-Castelldefels-Gava y sin quererlo bajo de los 1:30h y quedo cuarta.

Ritmo, series, estiramientos… son algunas de las palabras que no conocía ya que desde pequeña solo había corrido siguiendo el modelo “corre por caminos que no conoces, piérdete, coge esta última subida o alcanza este último árbol y prepárate a volver”. En fin: corre libre, disfruta y lucha! Mi sueño de niña: descubrir el mundo corriendo. Cuando hice mi primera salida con el Senglar's Team el día 26 de febrero del 2012, es cuando me di cuenta que había más gente con la misma visión, gente a quien le daba igual el tiempo, el ritmo y todo esto. Aprendí a esperar a otros y corriendo los más de 42 Km del GR 92 desde Sant Boi hasta Sitges realice que iba sonriendo todo el tiempo... esto era lo que buscaba, este hasta ahora desconocido “Trail Running”!

Si te imaginas una “carrera” de más de 185 Km y pico en tierras desconocidas cuando nunca has corrido más que la distancia de maratón, no puedes limitar el tiempo, no puedes decir “voy a correrla en tantos minutos por kilómetro o en menos de tantas horas”, no te imaginas nada o quizás solo que si logras alcanzar el avituallamiento principal a mitad de camino, te dejaras llevar al hotel para acabar el fin de semana tomando copas en el bar de la piscina. Y te lo habrás merecido porque habrás corrido 97Km, es decir casi 100!!! Pero sí que en un hueco de mi cabeza, tenía una visión aunque muy lejana de que lograría dar la vuelta completa, sea andando y pasando las dos noches fuera.

Correr de noche. Lo que más me ilusionaba, así que me daba igual no haber tenido experiencia con el frontal. Tampoco me tome mucho la cabeza pensando que solo había corrido unos 30Km con las nuevas bambas que me tuve que comprar cuando poco tiempo antes del evento se me partieron las que tenía en primera carrera de Trail, la cursa de la Talaia. Desgraciadamente tuve una lesión del gemelo izquierdo 15 días antes del CdC así que no pude estrenarlas como se hubiera debido. Igual! La nueva mochila también la estrenaba en Menorca y el frontal!

En la noche anterior a la carrera me presentaron a Jordi, la persona que estaba dispuesta a llevarme consigo, y me supo muy mal explicarle que no tenía nada de idea concreta como se corría una ultra, solo una visión y una motivación como para subirse en seguida al Himalaya.
Seguro que Jordi se habrá preguntado que torpe  le habían pegado cuando me caí más o menos en el kilómetro 5. Antes del kilómetro 20 me iba a caer 2 veces más! Cuando el pobre hombre me preguntaba asustado que tal iba, solo le podía decir que hasta que no gritaría todo estaría bien y que para que yo me pondría a quejar tenía que ocurrir algo muy grave. Las heridas era superficiales y no volví a caerme más en los 165Km siguientes, ya que me había acostumbrada a levantar más las patas en caminos de rocas y a concentrarme más en la carrera y desafortunadamente menos en la belleza del paisaje.

Por fin llego la noche y aunque no había luna, lo pase genial y exactamente como lo había pensado! A parte de la temperatura alrededor que era óptima, moverse en la obscuridad sin hacer mucho ruido, te da la impresión de pertenecer a un mundo secreto, de compartir algo muy especial con los árboles y los animales que te están observando. Había momentos en los que ni siquiera sabía si el mar era lejos bastante para no caerse desde la orilla o de repente solo a un paso cuando las olas chocaban con tanta fuerza contra la cuesta salvaje que tenías la cara llena de agua salada. Vivir esto debajo de la luz del frontal provoco en mi un sentimiento de libertad absoluta y si lo tuviera que repetir ya no me molestaría estar sola, aunque tendría que concentrarme más en el camino y el marcaje, porque de tanta felicidad, seguro que me perdería ...

Al fin y al cabo soy muy feliz de que hasta los últimos 40 Km siempre me notaba en la cara la sonrisa y las ganas de ver más y de ir más lejos, monte tras monte, playa tras playa. Ganar no era mi reto. Lo que deseaba desde el principio era no abandonar y quedarme con mi acompañante de camino para conseguir dar la vuelta completa. Me subí al podio andando de manera casi normal y con casi menos dolores que después de la maratón de Roma.

Hasta el día de hoy no he podido entender realmente lo increíble que les parece tanto a mis amigos como a mí misma que haya recorrido lo mas de 185,3Km del cami de cavalls sin pararme más de una hora... Quizás será porque lo he disfrutado mucho haciendo lo que más me gusta y lo que siempre he querido hacer...

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